El cohete V1 que iba a destruir Londres

Por admin / hace 2 años / 1 Comentario ».

Hay mucho que decir acerca de la mente de Hitler. Fue sin duda una persona extraña con algunas ideas increíblemente ingeniosas que apuntalaron su imperio de corta duración. El Holocausto, mientras que fue horrible, en realidad conduce al estado alemán a ser financieramente más seguro, debido al dinero robado a los ciudadanos judíos. Y con menos ciudadanos que necesiten apoyo, más beneficios tenían a su alrededor. Hitler tenía su ejército conduciendo en tanques de madera, escondiendo los tanques reales hasta que estuviera listo para desplegarlos, con el fin de atrapar a las potencias aliadas con la guardia baja. Sus cohetes V1 y V2, aunque no eran de sus armas más precisas, eran tan rápidos que la mayoría penetraron la delgada línea de aviones que protegian Bretaña.

cohete v1

Pero es seguro decir que estos cohetes V eran una obsesión del Der Führer. Él estaba tan envuelto en la creación de estos cohetes, que muchos sintieron esta obsesión causando un estado comprometido a la Luftwaffe en 1944, ya que el desarrollo de los cohetes V desvió valiosos recursos que podrían haber sido utilizados para piezas de repuesto y nuevos aviones. Sin embargo, a pesar de estas acusaciones se puede ver la razón de querer mejorar estas máquinas de matar.

Durante el último año de la guerra, más de 5.000 cohetes V1 fueron disparados hacia Londres y sus alrededores desde plataformas de lanzamiento creadas en Holanda y Francia. A veces, más de un centenar al día cayeron sobre la isla de Gran Bretaña. En cierto modo el lanzamiento de estos cohetes podría haber sido visto como una respuesta al día D, ya que el primer cohete V1 fue lanzado el 13 de junio de 1944, siete días después de los desembarcos de Normandía.

A pesar de la gran avalancha de estas armas mortales, el cohete V sufrió de dos defectos fatales. Una era que podían alcanzar una distancia limitada que el combustible les permitiría; si se quedaban sin combustible antes de alcanzar sus objetivos iban a caer allí donde se encontraban. El otro error fue que no había manera de apuntar en realidad estos cohetes o hacer correcciones si los cálculos estaban mal hechos.

cohete v1 kamikaze

Hitler, desesperado por destruir Londres, la ciudad que era una molestia constante para Napoleón en el siglo 19 y para sí mismo en el siglo 20, no estaba dispuesto a darle la espalda a los cohetes. De hecho, él hizo los cohetes aún más letales. Con la ayuda de sus ingenieros, 150 cohetes V1 fueron equipados con cabinas de mando, lo que los convirtió en bombas tripuladas. El plan era tener un escuadrón de voluntarios para guiar estas naves hacia Londres, donde después los pilotos pudieran salvarse antes de que los cohetes cayeran.

El cohete en sí en realidad era lo suficientemente grande para tener una cabina, sin tener que realizar demasiadas modificaciones. Tenía 8,5 metros de largo y tenía una envergadura de 6,7 metros, más que suficiente para poder añadirle una cabina. El problema era que el sentido común no había desaparecido por completo de la mente de los pilotos nazis de Hitler. A 885 km por hora las posibilidades que tenian los pilotos de salvarse con éxito no eran buenas. Había tan pocos voluntarios que todo el programa fue desechado, para gran alivio de los pilotos alemanes. Incluso sin este plan suicida, el V1 reclamaría un poco menos de 23 mil vidas de la población Inglesa antes del colapso final de Alemania.

Varias de estas naves fueron capturadas durante la guerra; sólo seis han sobrevivido y son piezas centrales en los museos de ambos lados del Pacífico. Uno de estos supervivientes se encuentra en el Museo Lashenden cerca de Maidstone, que lo adquirió el ejército después de que el museo abriera sus puertas en 1970. Este fue un hallazgo tan raro que el Museo celebró un evento para recaudar fondos, la adquisición de 40 000 libras esterlinas no sólo sirvió para pagar una reconstrucción completa del cohete sino que también crearon un display diseñado específicamente para ello. En el 2000 el museo envió el cohete a un grupo de técnicos de restauración de Munich, Alemania. Los especialistas restauraron el cohete para condiciones de uso y después de cuatro años le fue devuelto a Inglaterra.

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